Aragón Liberal 27/09/06
La
inmigración descontrolada causa muchos daños a los propios inmigrantes;
supone una visión de masa, de grandes grupos, en la que se diluye el
drama real de las individualidades. Además de implicar una connivencia
con los regímenes que las provocan.
El fenómeno descontrolado de la inmigración
La inmigración se ha convertido más que en un problema, en un
escándalo. El trágico hecho de que las rutas entre el continente
africano y Canarias están sembradas de miles de personas que han muerto
en el intento de alcanzar la puerta de Europa. Es un hecho tremendo,
que lo ha ocasionado el efecto llamada.
Ante la avalancha, ahora
el gobierno español cambia su discurso, diciendo que serán expulsados y
pidiendo ayuda a EU. Yo siempre he pensado que la ayuda que estos
pueblos necesitan es la solidaridad y el compromiso de los países más
desarrollados que se comprometan en poner en práctica políticas
efectivas para que puedan vivir en sus países, con sus familias y en
condiciones dignas.
La solución no está en acogerlos, ni en
devolverlos, ellos tienen riquezas naturales pero hay que enseñarlos a
explotarlas y a formarlos. Hay está el problema y la solución. Ya
llevan muchos años los misioneros, la Iglesia, las ONG, ayudándoles,
pero no es suficiente.
Tanto dinero como se emplea en
investigaciones que van en contra de la dignidad de la persona, ya
podían invertir en salvar y sacar de la pobreza a tantos seres que cada
día están siendo explotados, abandonados e ignorados por todos.
¿No seremos capaces de construir otro mundo en el que cada persona sea respetada y pueda vivir dignamente?
Piedad Sánchez de la Fuente