Aragón Liberal 29/09/06
Tras
desoír la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma aragonesa
las reivindicaciones de los monitores de los comedores escolares, una
huelga masiva amenaza el abandono nutricional de numerosos infantes.
Demasiados desencuentros se dan cita últimamente en Aragón. Uno de
ellos ,vidrioso y sangrante, es la polémica suscitada en el colectivo
de comedores escolares en donde la reducción del horario y del salario
afecta a más de 1.000 profesionales del sector.
Lo lamentable
del asunto es que la Consejera socialista de Educación del Gobierno de
Aragón Eva Almunia hace oídos sordos ante este gravísimo problema
aduciendo que el conflicto generado por los monitores de comedores
escolares no es competencia suya sino que a quien le corresponde la
resolución de dicha controversia es a los propios colegios en virtud
del principio de autonomía y por ende a sus consejos escolares.
Ante esta desafortunada afirmación de la Consejera manifestando una
indiferencia feroz y una ponciana lavada de manos, sería justo
recordarle que cuando las aulas están a tope de alumnos, también en
base al principio de autonomía de los centros educativos no se les
obligara a admitir a ninguno más respetando escrupulosamente las rátios
estipuladas.
Y es que a la Consejera de Educación se le ha
visto en demasiadas ocasiones el plumero, pues da a entender con sus
actitudes que pretende favorecer a la enseñanza pública en detrimento
de la privada y concertada. Decir que la problemática ocasionada rebasa
sus competencias educacionales y que ni siquiera puede ofrecer su
mediación para llegar voluntariosamente a un acuerdo razonable, además
de indecoroso e inicuo es una buena prueba para que se digne en
abandonar su cargo, no ya por falta de insolvencia técnica, que la
tiene, sino más bien por falta de sensibilidad social.
De no
apostar por acercar posturas contrapuestas en este conflicto, el día 2
de octubre unos 24.000 niños entre educación infantil y primaria
podrían verse privados del sustento cotidiano y ser agraviados con unos
perjuicios inmerecidos de los que inocentemente ellos no han provocado.
v.b.