Aragón Liberal 31/10/06
A
partir de ahora a la ministra de medio ambiente Cristina Narbona le va
a salir el vaso de agua que se toma en sus conferencias, ponencias y
discursos más caro que un litro de aceite de oliva virgen.
Desde
la entrada del Gobierno socialista en la presente legislatura, uno
pensaba que ya lo había visto todo, pero como arte de la mejor
prestidigitación, la ministra de medio ambiente nos saca de la chistera
un nuevo truco que soluciona el reparto del agua: subir las tasas
municipales para que no gastando haya más y de sobra. Creía que para
ostentar la cartera de ministro, por lo menos se debía tener vergüenza,
sensatez y en el peor de los casos un poco de solvencia técnica.
Pero
ninguno de esos requisitos se agolpan en la insigne Narbona, ministra
que lo fue también en legislaturas pasadas del gabinete de Felipe
González, y que aún con todo parece no haber aprendido un ápice de
gestionar uno de los recursos más importantes para la existencia humana.
Los
socialistas de hoy, esos progres trasnochados que viven en residencias
majestuosas y llevan siempre el bolsillo lleno y no precisamente de
calderilla, los que hablan con demasiada palabrería pero no dan ejemplo
alguno de humildad, son los que ahora nos gobiernan y además se creen
que lo hacen bien. Entre ellos se encuentra Cristina Narbona que lejos
de saber tramitar con inteligencia y soltura el recurso fundamental y
vital del agua y de paliar la sequía que azota a gran parte de la
geografía española, se le ocurre ahora la lúcida idea de recurrir a la
vía impositiva y tributaria para subir a los ciudadanos el recibo del
agua, como si no estuviéramos demasiado asfixiados ya por tantos
impuestos.
Pero no nos engañemos. Si repasamos la historia,
observaremos que la política socialista siempre se ha basado en la
presión fiscal, eso sí enmascarada y edulcorada con mítines en los que
los sociatas van sin corbata y chaqueta de pana, y las sociatas van de
vaqueros y con el pelo suelto. No quieren crear pantanos ni recrecer
los ya existentes, no quieren hacer trasvases, quieren pero no hacen
las prometidas desaladoras que la ministra Narbona en su investidura
pregonaba…solamente recurren a lo fácil, a lo vil, a subir los
impuestos para reducir el consumo del agua.
El actual gobierno
socialista y quienes les apoyan están faltos de ideas, siempre lo han
estado, no saben gestionar sus carteras ministeriales, se rodean de
técnicos que más que eso son amiguetes de barra de bar o de salón, y
además pretende la ministra Narbona que los españoles olamos a sudor y
por que no también a lágrimas, pues el espectáculo que nos ofrece con
la reducción por día y persona a 60 litros no es para tirar cohetes.
Con
todo, tendrá que dar cuantiosas explicaciones la ministra Narbona de
esta resolución a los Centros residenciales de ancianos, a los
hospitales, a los colegios con sus comedores y a las familias, en
especial a las familias numerosas que habiendo tenido un trato de favor
con gobiernos del PP, ahora a los socialistas no les importan nada con
tal de tener sus espaldas cubiertas, anchas por cierto. Si lo estimado
en el gasto diario del agua por persona es de 170 litros, ¿cómo se le
ocurre a la ministra colocar establecer como umbral 60 litros por
persona y día, y a partir de ahí subida impositiva que te crió?
¿hubiera sido más coherente reducirlo a 120, 130 o como mucho a 100?
¿porqué la cifra de 60 litros? ¿será que ella suda poco, en su despacho
desde luego, y se cree ella misma patrón para el resto de España?
Concluimos
diciendo que con esta medida impopulosa lo que va a generar Cristina
Narbona en el seno de la sociedad va a ser la mugre, la desidia en la
que España se convertira en un país hediondo y fétido. Que el agua sea
un recurso escaso no es óbice para que su Ministerio tenga alternativas
para que de forma solidaria y razonable alcance con un precio prudente
a los usuarios. No puede la señora ministra jugar con la salubridad y
con el decoro de las personas, y en el uso diario del agua va mucho de
ello. No puede ser que el agua llegue a ser un asunto que perjudique el
bienestar social y la pacífica convivencia de los ciudadanos.
Señora
Narbona, si no sabe hacer las cosas como Dios manda, apéese, descanse,
y deje a otros, a los del PP por ejemplo, trabajar para el pueblo pero
con el pueblo, y usted dedíquese a tomar baños de leche como Cleopatra,
porque los de agua si sigue en el ministerio que ahora regenta
solamente serán para aquellas economías domésticas que o bien les
importe poco el aseo o para aquellas que lo tiran todo dada su pingüe
fortuna, es decir para una minoría. Por favor gobiernen para todos,
pues en una democracia el interés general debe primar sobre la falta de
compostura política. Hágame caso y recapacite, aún tiene tiempo de
dimitir del gabinete Zapatero con algo de honra.
vicenbarbarroja.