Aragón Liberal
(Enviado por: Piedad Sánchez) , 30/11/06.-A cualquier risotada se le llama
alegría. Ninguna criatura del universo, ningún animal es capaz de reír. Podrá
demostrar contento, satisfacción ante algo que le agrada, una caricia, una
golosina...
... pero eso es algo intuitivo y no producto de su
pensamiento. La alegría es profundamente humana y es difusiva, podemos
contagiarla a los demás si es una alegría verdadera, producto de una persona en
paz con los tres puntos de referencia más importantes para el ser humano: la paz
con Dios, con los demás y consigo mismo. Entonces pasa a ser cualidad humana Por
eso es compatible con el dolor, ya sea físico o moral. Tampoco depende de poseer
cosas y dinero, puede subsistir en los fracasos y en la desilusión. Es como un
árbol fuerte, sano que se alimenta de la savia que le proporciona la fe en Dios,
la confianza en el hombre recto, capaz de resistir y vencer los vientos y las
tormentas de todo tipo, porque se sabe anclado en valores verdaderos.
Es
verdad que podemos vernos poca cosa, incapaces de resolver tantos problemas como
existen, pero siempre habrá alguien que necesite una sonrisa de aliento, una
palabra amable, una limosna dada con amor, un pequeño elogio para estimular. La
misión del hombre de buena voluntad es llevar ayuda y alegría a un mundo que
está triste, aunque aparentemente nunca se ha divertido tanto. Uno a uno somos
poca cosa, pero muchos pocos podemos hacer cosas importantísimas.
Y, no
olvidemos el proverbio chino que dice “una gran viaje siempre empieza por un
pequeño paso”, Pues vamos a ponernos a andar.
Piedad Sánchez de la
Fuente
En
Aragón
Liberal.