Aragón
Liberal (Enviado por: José Carlos Navarro) , 30/11/06.- Rosa Regás pide
silencio en la Biblioteca, pero no para que se lea mejor, sino para que no se
sepa lo que pasa entre papeles y escritos. ¡Como si en una Biblioteca se pudiese
callar algo! Ahí todo se dice, y por escrito.
Silencio en
la biblioteca, para
Foro
Aragón LiberalEs bastante compartido que en una biblioteca se
practique el silencio como método de pacífica lectura comprensiva. Silencio el
de los monjes cartujos que recientemente hemos contemplado en el cine. Hay otros
silencios obligados en determinadas familias no recomendadas, que la llaman
omertá. Una nueva forma es la del "deber silente". Éste es según Rosa Regás,
directora de la Biblioteca Nacional, el que deben tener los funcionarios
públicos para no comunicar cosas que ocurren en los organismos que
trabajan.
Que en particular son los funcionarios que trabajan en la
Biblioteca Nacional, al que los acusa de revelar críticas injustas y comentarios
soeces, por lo que la directora ha pedido comparecer en la Comisión de Cultura
del Congreso. Avisa a los que no has respetado el bibliotecario silencio: "son
fuentes de mala fe y lo pagarán en algún momento de su vida". Valor especial hay
que tener para ser funcionario de prisiones, pero a partir de ahora también para
serlo de la Biblioteca Nacional que lo pagarán caro.
De momento no siendo
funcionario, habrá que rezar porque no halla que pagar los prestamos de los
libros en bibliotecas públicas. Al paso que vamos con las subidas de impuestos
encubiertas del Gobierno -9% recaudado más que en 2005-, no vamos a poder leer
libros públicos ni para combatir el miedo.
José Carlos Navarro
Muñoz.