Aragón Liberal.-
02/12/06.- El Santo Padre, Benedicto XVI habló en Turquía de la
necesidad de la unidad de los cristianos. Es un escándalo para los de
fuera y un dolor para los propios cristianos. "Ut unum sint".
El
Santo Padre, Benedicto XVI habló en Turquía de la necesidad de la
unidad de los cristianos. Es un escándalo para los de fuera y un dolor
para los propios cristianos. "Ut unum sint".
Además, la unidad
de los cristianos es un elemento fundamental para combatir esa ola
anticristiana que se ha levantado con el ropaje de la tolerancia y es
la "religión sin Dios".
También se requiere la unidad de todos
los que creen en Dios para defender su fe y mostrarla como alternativa
en la construcción de la paz mundial.
De todos modos, todo un
símbolo de audacia, la veneración de la cruz armenia en el corazón de
Turquía. Este Papa no tiene miedo a a la verdad.
Dice el Santo Padre que es preciso SANAR LAS HERIDAS DE LA SEPARACION ENTRE LOS CRISTIANOS:
CIUDAD
DEL VATICANO.-Después de visitar la tarde del día 30 de noviembre, el
museo de Santa Sofía y la Mezquita Azul, donde compartió con el Gran
Muftí un momento de recogimiento, el Papa se desplazó al Patriarcado
Armenio Apostólico de Estambul para asistir a una celebración de la
Palabra en la catedral de la Santa Madre de Dios. El patriarcado de
Estambul está bajo la jurisdicción del Catholicos de Etchmiadzin,
Karekin II.
Benedicto XVI fue recibido por Su Beatitud
el patriarca Mesrob II, con el que entró en procesión en el templo.
Después de la oración y del discurso del patriarca, el Santo Padre
dirigió a los presentes unas breves palabras.
"Saludo
con gran afecto a toda la comunidad armenia apostólica -dijo-, (...) a
Su Santidad Karekin II y a la jerarquía de la Iglesia Armenia
Apostólica. Doy gracias a Dios por la fe y el testimonio cristiano del
pueblo armenio, transmitido de generación en generación, a menudo en
circunstancias trágicas, como las del siglo pasado".
"Nuestro encuentro es más que un simple gesto de cortesía ecuménica y
de amistad - subrayó el Papa-. Es un signo de nuestra esperanza
compartida en la promesa de Dios y de nuestro deseo de ver cumplida la
oración de Jesús (...) "Que todos sean uno". (...) Las trágicas
divisiones que han surgido a lo largo del tiempo entre los seguidores
de Cristo contradicen abiertamente la voluntad del Señor, son un
escándalo para el mundo y perjudican la causa santísima de la
predicación del Evangelio a todas las criaturas, cuando, en cambio,
mediante el testimonio de la fe y del amor, los cristianos están
llamados a dar un signo resplandeciente de esperanza y consuelo en este
mundo, marcado por conflictos y tensiones".
"Tenemos
que seguir haciendo todo lo posible para sanar las heridas de la
separación y acelerar la obra de reconstrucción de la unidad de los
cristianos", afirmó Benedicto XVI, que a continuación dio gracias a
Dios "por la relación fraterna cada vez más profunda entre la Iglesia
Apostólica Armenia y la Iglesia Católica".
Al final de
su discurso el Papa citó las palabras del doctor de la Iglesia Armenia
del siglo XIII Nerses de Lambron: "Ya que todos necesitamos la paz con
Dios, hagamos que su fundamento sea la armonía entre los hermanos".
"Esas palabras no han perdido nada de su poder -concluyó el Santo
Padre-. Sigamos rezando juntos por la unidad de todos los cristianos".
Una vez acabada la ceremonia, se descubrió una lápida en forma de cruz
armenia, con inscripciones en latín y armenio, para recordar la visita
de los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI a la catedral.
VIS 061201 (440)
En Zaragoza Liberal