Aragón Liberal
(Enviado por: José María Aiguabella) A comienzos de 2005 escribí esta
reflexión con la esperanza de que pronto dejase de estar de actualidad.
Por desgracia, los hechos hacen que siga vigente en su totalidad y por
ello la reproduzco con idéntico deseo que la primera vez.
En
estos últimos años observo y escucho la obsesión enfermiza y
acomplejada que, contra la religión católica, profesan ciertos
practicantes del neofundamentalismo laicista (con otras religiones no
se atreven, porque saben que pondrían precio a su cabeza para los
restos). No me refiero a los defensores del Estado aconfesional, sino a
los de ese laicismo casposo, a modo de pseudorreligión, poco ocupada en
manifestar principio positivo alguno, y que tan sólo se postula en el
intento de eliminación de lo cristiano y ¿por qué no de los
cristianos?. Se trata de "desamortizar" los símbolos y fiestas
cristianas para, vaciadas de su sentido, imponer, por vía de hecho, su
consumo obligatorio en el mercado único del pensamiento políticamente
correcto.
Derribado el muro de la vergüenza, en el que
creían muchos y que algunos todavía volverían a levantar, y
desacreditados los nutrientes de la ideologización del 68, intentan
ahora colectivizar y socializar su propio vacío existencial,
convirtiéndolo en "creencia preceptiva". Al que no quiera ser "libre"
se le obligará "democráticamente" a serlo. Adueñarse democráticamente
del Estado para imponer "democráticamente" una forma única de
pensamiento y vida no recibe el nombre de progreso sino el de
democracia totalitaria, sea cual sea su origen y benéficos deseos.
José María Aiguabella Aisa.
Del Foro Aragón Liberal