Aragón Liberal (Enviado
por: Humberto Vadillo) , 18/12/06.- Air Madrid, la compañía de bajo
coste ya no existe. Ha cesado su actividad dejando como ingrato
recuerdo un caos considerable en los aeropuertos de Barajas y el Prat y
aproximadamente 120000 viajeros naufragos en los aeropuertos de media
hispanoamérica.
La compañía fue fundada en 2003 por una
agrupación de empresas de viajes y hoteleras con la intención de
trasladar el concepto "low cost, no frills", es decir viajes baratos,
en todos los sentidos, que tan buen resultado ha dado primero en
Estados Unidos y ahora en Europa, a los vuelos transoceanicos. El
mercado objetivo era el de los cientos de miles de inmigrantes
actualmente radicados en España. Desde 2004 la compañia es propiedad
íntegramente de la inmobiliaria Optursa, presidida por José Luis
Carrillo. En la actualidad cuenta con 9 aviones, comprados de segunda
mano y una plantilla de 1300 trabajadores.
El gobierno, por boca
de la titular de Fomento, Magdalena Álvarez, se ha apresurado a hacer
las dos cosas que mejor sabe hacer: declinar toda responsabilidad y, al
mismo tiempo, destinar dinero público a paliar los resultados de la
suspensión. Magdalena Álvarez anunció que el Ministerio alquilará
aviones -a un coste de mas de seis millones de dólares- para trasladar
a los pasajeros que Air Madrid ha dejado en sus destinos.
Lo
cierto es que el modelo de negocio de Air Madrid resultaba como mínimo
arriesgado: los ahorros de las low cost proceden fundamentalmente de
operar desde aeropuertos de segunda categoría (Luton en vez de Londres,
Gerona en vez de Barcelona) y en un uso intensivo de los aviones y de
las tripulaciones, secundariamente se produce un cierto ahorro mediante
una reducción en la comodidad de los pasajeros. Todas estas medidas,
fáciles de aplicar en vuelos continentales resultan inaplicables en
vuelos transoceanicos. Air Madrid, desde luego no ha sido capaz de
encontrar la fórmula, probablemente porque ésta no éxiste. El grado de
regulación es altísimo e impide los experimentos.
Hasta aquí lo
estrictamente empresarial. A partir de aquí la historia toma tintes que
la acercan al culebrón, de altos vuelos, sin duda, pero culebrón.
Ocurre que Pablo Morera, a la sazón Director de Explotación de Air
Madrid, tiene una relación sentimental, un rollito vamos, con la actual
subdirectora general de Explotación del Transporte Aéreo, Maria Eugenia
Llorens. Este departamento, dependiente del Ministerio de Fomento, es
el que el mismo sábado comunicó a la aerolínea la posible suspensión de
su certificado como operador aéreo. La relación era pública y bien
conocida en el sector.
Ya tenemos el sexo: ahora falta el poder
y el dinero: ¿Quién sale ganando con la desaparición de Air Madrid?
Iberia y Aerolineas Argentinas (propiedad de viajes Marsans). Dos
compañías bien relacionadas con el gobierno. Excelentemente, diría yo.
Volare, oh oh
Cantare, oh oh oh
Nel blu dipinto di blu
Felice di stare lassu
De:
Benevolencia del cervecero