
Aragón Liberal (Enviado por: José Antonio Calvo) , 18/12/06.-
J.M.
nos aporta este testimonio de un peón negro que quiere saber toda la
verdad del 11-M ¿quién oculta y por qué? Sea lo que sea queremos saber
la verdad.
Buenas tardes a todos. Primeramente quiero daros las gracias por hacer el esfuerzo de venir hoy hasta aquí.
Me
llamo Paco y soy un Peón Negro. Me han pedido que explique porqué
decidí convertirme en un Peón Negro, y por qué llevo meses dedicando
una parte de mi tiempo y de mi esfuerzo al esclarecimiento de la verdad
del 11M.
Vivo en el Corredor del Henares y todos los días viajo
en esos trenes. Aquel fatídico día 11 de marzo de 2004 tuve la inmensa
suerte de no coger ninguno de los trenes de la muerte.
Yo no soy
una víctima, pero todavía recuerdo el abrazo emocionado y las lágrimas
de mis compañeros cuando, dos horas tarde, por fin aparecí en el
trabajo. Todavía recuerdo a aquella compañera de trabajo con la que
tantas veces coincidía en el tren, y que nunca llegó.
Tuve
suerte, mi cuerpo no sufrió las heridas producidas por las bombas
puestas por unos desalmados. Pero aquel día mi vida cambió. Aquel día
sentí que nada volvería a ser igual. Lo que no sabía era cuánto ni en
qué sentido iba a cambiar
Hace un par de semanas pregunté a una
persona a la que admiro y aprecio mucho: ¿Por qué?, ¿Por qué estás en
esto? ¿Por qué trabajas horas, le echas dinero, esfuerzo y
preocupaciones?
Me contestó algo que me sorprendió, pero que me llegó muy dentro. Me dijo: PORQUE AQUELLOS DÍAS NO ME DEJARON LLORAR...
¡Es verdad! ¡No nos dejaron llorar!
Convirtieron
un drama humano, un sufrimiento inmenso en un arma política… nos
obligaron a dejar de expresar el dolor y el horror que sentíamos para
que nos definiéramos políticamente.
Después, pasado el tiempo, a
ese inmenso sentimiento de frustración, a ese dolor inexpresado, a esa
abrumadora sensación de incomprensión de lo que había ocurrido, se le
unieron las dudas. Al pasar los meses, ir conociendo noticias y
escuchando a los políticos, empezó a brotar en mí la sensación de que,
además de hurtarme durante aquellos días mi derecho al sufrimiento y a
buscar el calor y la comprensión en la UNIÓN de todos, me estaban
nuevamente hurtando algo fundamental para mi vida: LA VERDAD.
Me
dicen que vivo en una sociedad libre y democrática. Pero yo digo que,
sin la verdad, la libertad será sólo un simulacro de libertad; sin la
verdad, la democracia será una democracia secuestrada.
Y yo no me creo:
Que
en 12 focos de explosión en los trenes, dos de ellos explotados
controladamente, no haya suficientes restos para analizarlos y decirme
qué explosivo había.
No me creo que unos terroristas que son
capaces de limpiar en conciencia sus huellas dactilares y de ADN en la
furgoneta Kangoo, se dejen descuidadamente ropa con restos de ADN para
poder ser identificados.
No me creo que unos terroristas que
limpian de huellas dactilares y ADN un Skoda Fabia, olviden
descuidadamente ropa con restos de ADN para ser identificados.
No
me creo que los perros policías no huelan un explosivo que tienen a 15
centímetros de su nariz, o que no noten que en esa misma furgoneta esa
misma mañana han viajado un centenar de kilos de bombas.
No me
creo que en un piso donde están viviendo 7 personas no haya huellas en
paredes, muebles, grifos o llaves de la luz, pero que aparezcan huellas
en libros y papeles.
No me creo que a unos supuestos terroristas
a los que les tienen los teléfonos intervenidos durante meses, se
abandone su intervención al día siguiente de los atentados, y que eso
sólo sea un error.
No me creo que la casa de Morata, que es
propiedad de la esposa de un condenado de Al-Qaeda, se alquile primero
a un detenido por los atentados de Casablanca, y a continuación al
Chino, pero sea una perfecta desconocida para la policía española.
No
me creo que un piso como el de Leganés, haya sufrido 3 intervenciones
policiales en menos de dos años, y sólo se trate de mala suerte. Ahora
escucho al confidente CARTAGENA que dice que desde por la mañana la
policía le había pedido que fuera a Leganés. ¿Desde cuando la policía
sabía de ese piso?
No me creo que ninguna cámara de seguridad de
estaciones, bancos o tiendas, pudiera grabar imágenes de los que nos
dicen son responsables de los atentados, ni ese día ni en los días
anteriores a los atentados.
No me creo la mochila de Vallecas
viniera de la estación del Pozo, porque ni los TEDAX la vieron en el
tren, ni la vio el policía encargado de la custodia de objetos en el
Pozo, ni la vieron durante horas multitud de policías. Supondría
aceptar que varias decenas de TEDAX y policías sufrieron un ataque de
ceguera.
¡No me creo tantas y tantas cosas que las instituciones que tienen que descubrir la verdad están dejando pasar como buenas!
He
empezado diciendo: "Me llamo Paco, y soy un Peón Negro". Parece sacado
de esas películas en las que vemos a un ex-alcohólico haciendo
confesión de su verdad. Mi familia y mis amigos saben que esa imagen no
dista mucho de mi realidad actual. Yo, que era un ciudadano corriente
al que no le interesaba meterse en jaleos, que pensaba que su vida
auténtica estaba en otras cosas, como mi familia, mi trabajo, mis
amigos, y mis hobbies... hoy me he dado cuenta, de que si dejo que los
demás hagan y decidan por mí, seré un muñeco en sus manos.
¡Hoy sé, que una de las cosas más importantes que puedo hacer en mi vida es estar aquí!
Hoy,
para mí, la pregunta no es: ¿por qué estoy aquí? La pregunta es: ¿Como
podría no estar? ¿Como me podría mirar a la cara y sentirme digno, si
no exijo y ejerzo mi derecho a saber la verdad de quien nos mató en
aquellos trenes?
Muchas veces hablando entre nosotros decimos:
fíjate como nos han engañado en esto, o en aquello otro.... Pero, voy
deciros algo: No es verdad. No nos han engañado. Para engañarnos, no
bastan sus mentiras, tienen que valerse también de nuestra pasividad.
¡Nos
han mentido, pero no nos han engañado! ¡No nos han engañado porque no
creemos sus mentiras! Por eso estoy aquí porque, pese a sus mentiras,
NO ME VOY A DEJAR ENGAÑAR Y VOY A SEGUIR BUSCANDO Y EXIGIENDO LA
VERDAD.... ¡CAIGA QUIEN CAIGA!
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