Aragón Liberal.-
(Enviado por: Vicente Franco Gil) 20/12/06.- Las excentricidades del
Gobierno central, narcotizado por los efluvios risueños de Zapatero,
volverán a facturarnos sutiles artimañas en las próximas elecciones.
Dentro
de la política que está llevando a cabo el gabinete socialista de ZP,
aún cabe más todavía rizar el rizo. En un ansia perpetua de removerlo
todo, de no dejar títere con cabeza, a pesar de que las cosas de
antaño, de otros gobiernos anteriores funcionen bien, Zapatero necesita
retocar y modificar cual artista que le inquieta su creatividad, para
asumir la seguridad de que todas las cosas emergen de él, transitan por
él y las dispone él.
La nueva ideología socialista, y aquellos
históricos del furgón de cola que no saben a estas alturas comer fuera
de la circunscripción de su partido, han encontrado en este chico
altivo, lampiño y de embalsada baba bucal, un verdadero filón para
desbaratar la coyuntura social, económica y cultural que a grandes
zancadas asola nuestro país, en aplicación del dicho “a río revuelto,
ganancia de pescadores”.
Con la futura Ley de la Igualdad de
género se abre un nuevo cúmulo de incógnitas casi irresolutas fruto de
la improvisación gubernamental y de la falta de solvencia técnica en la
redacción de los contenidos y de la finalidad de los objetivos que
aquella pretendida ley persigue. Zapatero no sabe que la igualdad entre
hombre y mujer (y no toquemos aquí, por favor, al homosexual como
¿tercer sexo?) nunca debería ser legal, sino más bien natural y de
corte educacional. Que otrora el hombre se impusiera a la mujer por
condicionamientos sociales y culturales a nivel mundial, no es
suficiente para querer promulgar una ley en España que, en un exceso de
positivismo racionalista , equipare los sexos hombre-mujer.
Desde
el plano de la educación, y una educación impartida en el claustro
familiar secular, donde el ejemplo, la convivencia y el dialogo son los
elementos que contribuyen a conformar una sociedad cuya urdimbre se
encuentre bien trabada, es el lugar idóneo para acrisolar la idea que
el hombre y la mujer, por derecho natural y originario, son iguales sin
necesidad de enunciar y clausular la intemerata de artículos que
identifiquen legalmente el posicionamiento horizontal entre ambos
sexos, sin que exista preeminencia de uno sobre el otro.
No
pocos problemas se avecinan para cerrar listas electorales en
localidades de entre 5.000 y 10.000 habitantes. Además, la iniciativa
impulsada por el Gobierno central incluye modificar la vigente ley
electoral, pues se estima un máximo del 60% y un mínimo del 40% por
tramos de 5 personas, un ridículo margen que en multitud de casos
imposibilitará la creación de unas listas coherentes y razonables.
Querido
José Luis, si la familia no estuviera tan fragmentada por tantas
injusticias que parten de ti, y si la educación en los colegios se
basara en principios rectores que orientasen las conductas de nuestros
hijos al bien, otro gallo nos cantaría. Redactar leyes que pueden
propiciar la colocación interesada de personas no preparadas para
cargos que exijan cierta formación, es otra forma más de construir el
arquetipo de una sociedad que no queremos los españoles, no por ser
machistas, sino por ser injusta, pues dentro de la loable y necesaria
singularidad que porta cada sexo, deben primar el currículum personal y
el bagaje profesional por encima de los atributos femeninos o
masculinos, por mucho que éstos resalten su denotada exuberancia.
Zapatero
escucha con atención: pocas leyes pero bien ajustadas y definidas,
mucha instrucción, bondad y coraje. El resto, es de cajón: utilizar el
sentido común en aras de respirar la esencia de la libertad. Lo
contrario es un autoritarismo radical sectario, y eso para una sociedad
que precisa de estructuras sólidas es pura dinamita.
Que no se te olvide, ¡flanagan!
Vicente Franco Gil.
En
Universidad Liberal