Aragón Liberal.
Por frid. 31/12/06.- La política de Rodríguez Zapatero era sencilla:
dar al contrario lo que pidiera hasta que se cansara de pedir. Pero no
esperaba que el otro pidiera tanto, o se encontró con una sociedad que
se resistía a ser despojada de su identidad. Su fracaso ayer.
Hablaba
de evitar la crispación, pero sólo supo generarla al intentar dividir a
los españoles sacando el fantasma de su abuelo, un fantasma que es
mejor que repose en paz porque todos tenemos algo en la familia que no
salió del todo bien.
Puso su interés era aglutinar a la
Izquierda en la radicalidad del odio y de la confrontación, mientras
acusaba a la extrema derecha (apenas existente) de los mismos vicios
que sembraba en su campo. No le salió bien porque inventó una oposición
radical y violenta que no existía.
Puso su interés en Alianza de
Civilizaciones, buscando un enemigo fuera de casa que aglutinase a los
españoles como Fidel en Cuba. Inventó un agravio americano y resultó
que sus aliados europeos volvieron a sus relaciones con el "Imperio" y
se quedó de cabeza de hormiga liderando a todos los países que tenían
mucho que ocultar en su política de libertades. Y aún esos mismos le
traicionaron y esquilmaron los intereses españoles nacionalizando sin
ningún miramiento y repactando, con coacción, los contratos.
Puso
su interés en gobernar "contra el Partido Popular" y "contra la
Iglesia". En el primer caso, logró aumentar la brecha que separa a los
españoles con los "Estatutos de la insolidaridad", con la cesión a los
radicales. En el segundo caso, quiso encontrar una Iglesia dividida e
ignorante y se comprobó que azuzó la fe de los cristianos y el
proliferar de los signos religiosos.
Puso su interés en ceder
ante ETA contra toda justicia, en hacernos ver que las víctimas eran el
obstáculo para el proceso de paz, y se encontró que ETA sólo quiere
ganar una batalla y no es sólo la independencia de Euskadi sino la
implantación de una dictadura comunista, "caldo de cultivo de su
organización criminal", donde podría ejercer la coacción y la violencia.
Así
Zapatero, fracasado en todos los frentes, suspendido por los españoles
e incluso por muchos de su propio partido, se aferra al timón de un
barco que ya se ha hundido. Porque ese barco tenía una terrible vía de
agua: no se remaba con la justicia sino que se perdonaba al que no
estaba arrepentido.
Y así, el criminal enardecido, se armó,
construyó zulos, rehizo su infraestructura, golpeó, mató y todo "y eso
es lo malo" con la orden del Gobierno de no mirar demasiado o mirar a
otro lado.
Esto hace que Zapatero sea responsable por omisión,
por no perseguir al criminal peligroso, por alimentar de esperanzas al
loco paranóico cuyo único objetivo es matar y extorsionar.
Y es
ahí donde el único paso seguro del Partido Socialista, por su
credibilidad y el bien de España, es forzar la dimisión del
responsable. Y en este caso no es un ministro, es quien le dictó su
política.
frid