Aragón Liberal
Una biografía que permite entender la película "La Pasión del Señor" de
Mel Gibson. Ella era la guionista, aunque algo lejana en el tiempo.
Pero piensa que el mejor guión de la vida de Jesús: los Evangelios.
04/01/07
Título: Ana Catalina Emmerick, vivió la Pasión del Señor
Autor: Joachim Bouflet
Ediciones Palabra, colección Arcaduz, Madrid 2005
Biografía
de la beata y vidente Ana Catalina Emmerick, que siendo hija de
campesinos en Westfalia, de profunda formación religiosa, va avanzando
en el amor e identificación con Cristo, que la regala con gracias
extraordinarias hasta hacerla participar de modo muy singular en su
pasión.
La beata Emmerick se convierte en un retablo de
dolores llevando sobre sí los dolores y estigmas de la pasión del Señor
y siendo testigo de un modo misterioso de la vida de Jesús y de María.
Con vocación de monja, con dificultades por sus escasos recursos para
conseguirse la dote, con una generosidad sin límites y una vida
interior en continuo crecimiento, vive la contradicción de los buenos,
la incomprensión e incredulidad de los sabios de su tiempo y el cariño,
a veces agobiante, de un grupo de personas que captan su autenticidad y
se sienten removidas e impulsadas a una vida virtuosa.
Joachim
Bouflet analiza la vida de la beata Émmerick, la veracidad de sus
estigmas, la credibilidad de sus visiones y los escritos que recogieron
los testigos directos de su vida; en especial de la obra recogida por
Clemens Brentano en “La Pasión del Señor” y que sirvió a Mel Gibson
para realizar la película con ese título.
Disculpando lo
farragoso de la redacción del texto, es claro que el trabajo es
profundo, erudito y con rigor; útil para conocer con claridad la vida
de la beata Emmerick, para sentirse removido por su sencillez y hacer
el propósito de seguir leyendo los testimonios de esa vidente, así como
volver a ver “La Pasión del Señor” de Gibson.
Después de
leer esta biografía uno alcanza a ver cómo debería ser la vida de los
cristianos, que sería lo mismo que leemos pero sin los aspectos
extraordinarios que acompañan la vida de Catalina Emmerick. Porque bien
deja manifiesto la vidente que la santidad no está en los dones que
recibe sino en el amor a Dios y al prójimo, en las obras de
misericordia y en ese identificarse con Cristo, que mereció ese don más
para nuestra edificación y algo para su humillación, porque lo que
deseaba era pasar oculta.