Inmigrantes de ahora
Jornada Mundial de las Migraciones
A
diario siguen llegando a nuestro país numerosas personas sin los
requisitos que les garanticen un trabajo y una vivienda dignos y un
futuro de esperanza. Las delegaciones diocesanas de migraciones,
Caritas, parroquias y servicios de la Vida Consagrada, están realizando
una labor impagable de acogida, acompañamiento y asistencia a los
inmigrantes y a sus familias.
Recordemos
que la familia de Nazaret también vivió la dolorosa condición de tantos
inmigrantes, en las que reconocemos en particular las grandes
dificultades, los malos momentos, humillaciones,…que sufren. No podemos
ver a estas personas, solo desde el punto de vista en el bienestar que
nos puedan aportar con su ayuda y trabajo, como si fueran máquinas, si
no desde el respeto de la dignidad humana y el reconocimiento de los
valores de la sociedad que los aloja. Hacer que tengan una justa
integración de las familias en los sistemas sociales y económicos.
Los
hay que vienen solos para empezar, hasta que pueden repatriar a su
familia, otros se dedican a trabajar y ayudarles desde aquí con su
aportación económica y algún día volverse a su patria. Normalmente
siempre de una u otra forma son familias las que sufren esta situación.
Por
eso, debemos abrirles las puertas y acogerlos como hermanos, respetando
sus creencias, al igual que a nosotros nos gusta que nos respeten. Ver
también en el emigrante la persona que trae y aporta una riqueza y una
cultura diferente.
De
lo contrario las mujeres se ven en circunstancias de llegar a la
situación de vender sus cuerpos y a los niños ponerlos a trabajar en
lugar de acudir a la escuela para su formación. En definitiva mantener
una disponibilidad activa de participación para construir juntos una
comunidad integrada.
Elena Baeza Villena

Inmigrantes de antes.
No
hace mucho, los españoles iban buscando una oportunidad al continente
americano, era "hacer las américas", algunos ahí se quedaron, otros
volvieron ricos y eran los "indianos"; algunos de los que volvieron
vinieron con cierta megalomanía y dejaron impresionantes mansiones
donde dejaron sus ahorros.
El tiempo
hizo que los hijos de los hijos fuesen o argentinos, uruguayos,
chilenos, o bien, si volvieron, españolitos como ellos.
Otros
hicieron las "alemanias" y eso no hace tanto tiempo. Y ahí les
exigieron certificados de todo tipo, sobre todo sanitarios, para
trabajar duro, ganar algo y volver al cabo del tiempo. Gracias a esas
idas están ahora las venidas, las venidas de los camiones que van y
vuelven a Alemania cargados de fruta española. Mantuvimos los contactos.
Nosotros fuimos y nos acogieron. ¿Seremos también acogedores?
La
inmigración genera riqueza, pero la inmigración indiscriminada genera
también muertos en el paso del estrecho, mafias y comercio de cuerpos.
Meditemos.
Frid
inmigración,