Los
presos de ETA, junto con Batasuna y el terrorismo callejero representan
el tercer punto definidor del plano sobre el que se asienta ta vesanía
etarra. Su actitud ante la Tregua-Trampa ha sido la que cabía esperar.
La
Dirección General de Instituciones Penitenciarias elaboró su propio
informe sobre la verificación del «alto el fuego» entre los presos de
la banda. Basándose en «sus medios propios», esta Dirección General «ha
constatado que los presos de ETA respaldan la decisión de la cúpula de
la banda».
La realidad desmiente la optimista previsión oficial,
aparte de los testimonios concretos de oposición que han sido
publicados Mikel Buesa constata que no ha habido cambio alguno en la
actitud de los presos "en medios penitenciarios andaluces se estima que
sólo la mitad de los presos terroristas apoyan la decisión de la
dirección de ETA, mientras que un 30 por 100 se oponen a ella
propugnando la continuidad de la realización de atentados, y el 20 por
100 restante no se pronuncia." Pero el mentís más rotundo a ese
supuesto alineamiento unánime de los presos con el "alto el fuego" lo
hemos visto en nuestras televisiones. Resulta dificil tras contemplar
las imágenes de los etarras recientemente juzgados Francisco Javier
García Gaztelu e Irantzu Gallastegui, Jesús María Etxeberria, Ángel
Aramburu, Juan Carlos Iglesias Chouzas, Henri Parot, Juan Lorenzo Lasa
Michelena, Aitor Aguirrebarrena y Asier Arzalluz no pensar que detrás
de sus chulescas bravatas se esconde un mensaje tan bastamente cifrado
como para que hasta el más lerdo pudiera entenderlo. Mikel Buesa
ilustra este punto con el ejemplo de Iñaki Bilbao, que declaró, tras
amenazar de muerte al presidente de la sala que le juzgaba:«creo en la
lucha armada como única solución, seguiré en la lucha armada hasta que
me muera o me maten, seguiremos con la lucha armada…».