Aragón Liberal.-
Evidentemente la iniciativa de reformar los estatutos de autonomía no
se realiza en defensa de los intereses del pueblo, sino de una minoría,
una elite política y económica que vive de espaldas al pueblo español
19/02/07
La
baja participación en el referéndum sobre el nuevo Estatuto de
Andalucía, que no ha pasado apenas del 30 %, si algo ha dejado patente
es la distancia existente actualmente entre la clase política y el
pueblo. A 7 de cada 10 andaluces le importa un bledo este nuevo
estatuto que se han inventado unos políticos cuya percepción de los
problemas de la nación claramente no discurre por los mismos derroteros
que las autenticas preocupaciones de la ciudadanía.
El pueblo
español no tiene ningún interés en reformar estatutos ni en profundizar
en el sistema autonómico. El pueblo andaluz lo ha dicho ayer alto y
claro, pero es que incluso el polémico estatuto de Cataluña cosechó más
indiferencia que interés entre los catalanes. Por mucho que nuestros
políticos lo quieran disimular, nos encontramos con un claro divorcio
entre las intenciones de la clase dirigente y las necesidades del
pueblo. Porque esta manía que ha entrado a nuestros políticos por
cambiar estatutos, obedecerá quizás a sus ansias de poder, a sus
ínfulas de protagonismo, o si se quiere a su deseo de controlar más
presupuesto, pero a lo que buen seguro no obedece es a ningún tipo de
inquietud popular.
No sabemos por que el PP, en vez de
aprovechar la ocasión para demostrar que es capaz de estar junto al
sentir del pueblo y recoger el desden popular por una reforma que no
habían pedido ni necesitaban, se ha prestado a colaborar con un
descarriado PSOE, empeñado, junto a las minorías nacionalistas, en
convertir España en una especie de confederación de naciones ibéricas
con la que soñaban algunos de sus perturbados abuelos frente populistas.
Evidentemente
la iniciativa de reformar los estatutos de autonomía no se realiza en
defensa de los intereses del pueblo, sino de una minoría, una elite
política y económica que vive de espaldas al pueblo español. La
consecuencia de que nuestros dirigentes no escuchen al ciudadano medio,
no hagan el menor caso al constante desprecio que la voluntad popular
demuestra hacía sus reformas territoriales, es que al final lo único
que consiguen es generar más problemas.
Sí el nuevo estatuto
andaluz es legal, y como tal será promulgado, pero sin respaldo popular
alguno, legitimidad, lo que se dice legitimidad, no tiene ninguna.
Javier Deus en
www.aragonliberal.es