25 de Febrero, 2007

Debate sobre la conciencia entre John Henrry Newman y el Duque de Norfolk

Por foro aragón liberal - 25 de Febrero, 2007, 16:56, Categoría: Libros

Libros. en http://andorraliberal.blogspot.com



Aragón Liberal.- Carta al Duque de Norfolk, de John Henrry Newman: "si el Papa o la Reina pidieran de mí una Obediencia Absoluta, él o ella estarían traspa­sando las leyes de la sociedad humana".

25/02/07




“Mr Glastone [Primer ministro inglés] pregunta a los católicos que cómo pueden obedecer a la Reina y al Papa, si las órdenes de ambos pueden llegar a colisionar. ¿Cómo?, pues las dos cosas: obedeciendo al uno y al otro. En este mundo no hay regla sin excepción; si el Papa o la Reina pidieran de mí una Obediencia Absoluta, él o ella estarían traspa­sando las leyes de la sociedad humana. A ninguno de los dos rindo Obediencia Absoluta. Es más, si alguna vez esta doble lealtad me empujara en direcciones contrarias —lo que no creo que ocurra jamás— entonces decidiré según ese caso concreto que está más allá de toda regla y debe ser resuelto según sus propias características. Vería lo que pueden hacer por mí los teólogos, obispos, sacer­dotes y amigos a quienes aprecio. Si después de todo eso no puedo adoptar su punto de vista, entonces es que debo guiarme por mi propio juicio y mi propia con­ciencia. Pero todo esto es hipotético e irreal. [Pg 71]



Se me objetará que, después de todo, no hago más que recurrir a la doctrina protestante del libre examen o juicio privado. No es así. La doctrina protestante sostiene que el libre examen es la guía ordinaria en asuntos de re­ligión; y yo los usos en casos muy extraordinarios y raros o, aún más, en emergencias. Es un gran error suponer que en la Iglesia Catolica estamos tan sujetos a una regla y a un sistema que no podemos abandonarnos en la Providencia de Dios.



“Para las cosas de cada día existen libros de teología moral escritos por teólogos experimentados, como guía de confesores. Estos libros se basan en los tres pilares cris­tianos de la Fe, la Esperanza y la Caridad, en los Diez Mandamientos y en los seis preceptos de la Iglesiasobre la observancia del domingo, los días de ayuno, la confe­sión y comunión, y su sostenimiento económico. Estos enunciados incluyen un gran número de casos posibles; para las cuestiones difíciles, se nos indica con toda clari­dad cuándo los católicos particulares tenemos libertad para elegir por nosotros mismos la opción que más nos guste, y cuándo estamos obligados a seguir una de ellas en particular. Estas directrices detalladas se pueden redu­cir a los pocos encabezamientos que he mencionado. Son poco más que reflexiones y recordatorios de nuestro sen­tido moral, a diferencia de la promulgación positiva de la legislación civil. En general, no nos plantean dificultad alguna, aunque de vez en cuando surjan cuestiones du­dosas y se nos dé una respuesta —como puede hacer la propia conciencia— difícil o dolorosa. Pueden darse ca­sos en que nuestro juicio particular difiera de lo estable­cido en las obras teológicas; pero incluso en esos casos no es del todo automático que nuestro juicio privado deba porque esos libros no proceden de la autoridad papal. [...] El Papa no nos habla personal­mente a cada uno sino a todos, y cuando habla de forma categórica en cuestiones morales lo que propone debe re­lacionarse con la bondad o maldad de las cosas en sí mis­mas y no con cosas accidentales, mudables o puramente contingentes. Por lo que el argumento del médico que ejerce “suprema dirección” sobre aquellos que se ponen en sus manos, no decimos que interfiere en nuestra con­ducta diaria ni que somos sus esclavos”. [Pg 63 y 64]



“La enseñanza o la ayuda de la Iglesia no cubren todas las necesidades imaginables sino sólo las ordinarias. Por ejemplo, los sacramentos son necesarios para mo­rir en gracia de Dios y con esperanza de alcanzar el cielo. Sin embargo, cuando es imposible obtenerlos, los actos de fe, esperanza y contrición, más el deseo de esos auxilios del que el moribundo carece, expresan de forma extraordinaria lo que esos auxilios expresan de forma ordinaria. Lo mismo un catecúmeno aún no bautizado. Y así, aunque “fuera de la Iglesia no hay salvación”, esto no cuenta para el caso del hombre honrado en situación de ignorancia invencible”. [Pg 72]

En www.aragonliberal.es

¿Qué es la Conciencia? John Henry Newman

Por foro aragón liberal - 25 de Febrero, 2007, 16:53, Categoría: Libros




Aragón Liberal Ley Divina es, por tanto, la regla de la verdad ética, la medida del bien y el mal, la autoridad soberana irreversible y absoluta para hombres y án­geles. «La Ley Eterna» dice San Agustín. Y está impresa en todo hombre. Basta que quiera escucharla.


25/02/07



La Conciencia en www.aragonliberal.es

“Parece, pues, que hay casas extremos en que la conciencia puede entrar en conflicto con la palabra de un Papa, y hay que seguirla a pesar de la palabra del Papa. Deseo ahora situar esta proposición de un modo más ge­neral aplicable a todos los católicos, y para hacerlo debo empezar con el Creador y su Criatura.



El Ser Supremo es lo que en lenguaje humano llama­mos un ser ético. La justicia, la verdad, sabiduría santi­dad, benevolencia y la misericordia son características eternas de su naturaleza, y la Ley de Su Ser; Ley que es idéntica a Él Mismo Cuando se hizo Creador, implantó esta Ley —que es Él mismo- en la inteligencia de sus criaturas racionales. La Ley Divina es, por tanto, la regla de la verdad ética, la medida del bien y el mal, la autoridad soberana irreversible y absoluta para hombres y án­geles. «La Ley Eterna» dice San Agustín «es la Razón Divina o, también, Voluntad de Dios que obliga a la ob­servancia y prohíbe la perturbación del orden natural de las cosas». «La Ley Natural» dice santo Tomás «es una impresión de la luz divina en nosotros, una Participación de la Ley Eterna en la criatura racional». Esta ley en tanto que aprehendida por la mente de cada hombre, se llama Conciencia; y aunque puede sufrir deformación al pasar al medio intelectual de cada uno, no se ve afectada hasta tal punto que pierda su carácter de Ley Divina sino que conserva, como tal, la prerrogativa de ser obedecida [...]



Esta visión de la conciencia, lo sé, es muy diferente de la que ordinariamente se tiene, tanto en la ciencia / como en la literatura y la opinión pública hoy día; se funda en la doctrina de que la Conciencia es la Voz de Dios, mientras que hoy día está muy de moda conside­rarla, de un modo u otro, como una creación del hom­bre.[....]



Así es al menos como entiendo yo la doctrina protes­tante y la católica. La regla y medida del deber no es ni la utilidad, ni la conveniencia personal, ni la felicidad de la mayoría ni la conveniencia del Estado, ni el bienestar, or­den y pulchrum. La Conciencia no es una especie de egoísmo previsor ni un deseo de ser coherente con uno mismo; es un Mensajero de Dios que tanto en la naturaleza como en la gracia nos habla desde detrás de un velo y nos enseña y rige mediante sus representantes. La conciencia es el más genuino Vicario de Cristo, un profeta en sus mensajes, con autoridad perentoria como la de un Rey; un Sumo Sacerdote en sus bendiciones y en sus anatemas. Auque el eterno sacerdocio dejara de existir en la Iglesia, en la conciencia permanecería el principio sacerdotal y en ella tendría su poder. Afirmaciones como estas no son más que hueca charlatanería para el gran mundo de la filosofía de hoy”. [Pg 74]

Y ¡Brindemos por la Concienca! de Jonh Henry Newman

Por foro aragón liberal - 25 de Febrero, 2007, 16:42, Categoría: Libros



Aragón Liberal.- Si algún Papa hablara en contar de la Conciencia, en el sentido auténtico de la palabra, estaría cometiendo un acto suicida. Ese Papa estaría cortándose la hierba de debajo de los pies.

25/02/07



Brindis por la Conciencia. En www.aragonliberal.es

“La conciencia es un consejero exigente, pero en este siglo ha sido desbancado por un adversario de quien los 18 siglos anteriores no habían tenido noticia. Ese adversario es el derecho del espíritu propio, la autonomía absoluta de la voluntad individual [...]. Si algún Papa hablara en contar de la Conciencia, en el sentido auténtico de la palabra, estaría cometiendo un acto suicida. Ese Papa estaría cortándose la hierba de debajo de los pies. Su auténtica misión es proclamar la Ley moral y proteger y fortalecer esa “Luz que iluminó a todo hombre que vino al mundo”, según dice la Escritura. La autoridad teórica del Papa, lo mismo que su poder en la práctica, se fundamentan en la Ley de Conciencia y en su sacralidad. [...]



El Papa recibe del Legislador Divino su función, que le autoriza a formular, conservar y hacer cumplir las verdades que ese Legislador Divino ha sembrado en nuestra misma naturaleza; y esta es la única explicación de su vida, más que larga, antiquísima. Su raison d´être es el ser el campeón de la Ley moral y de la Conciencia”. [Pg 76 y 77]



“Añadiré un comentario. Caso de verme obligado a hablar de religión en un brindis de sobremesa –desde luego no parece cosa muy probable- beberé «Por el Papa» con mucho gusto. Pero primero «¡Por la Conciencia!», después, «¡Por el Papa!»”. [Pg 82]

El Blog

Calendario

<<   Febrero 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28     

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog