Aragón Liberal.-
Un consejo a los socialistas de bien para que ponderen su participación
o no ante las próximas elecciones locales y autonómicas.
Benevolencia del cerveceroHumberto Vadillo.- 28/03/07
Llamenme
optimista si quieren ustedes pero ya decía Ortega Munilla, padre de
Ortega y Gasset, que el pesimismo puede forjar una aguda metafísica
pero es siempre, siempre una mortal política.
Llamenme
optimista pues pero creo que estamos ante los estertores del régimen
nacido del golpe del 13-M. En el caso de Polanco, la cercanía inminente
del "hecho biológico" le ha llevado a cometer un error de bulto al que
el Partido Popular, por una vez ha respondido con prontitud y acierto.
En el caso de Zapatero, se asemeja cada vez más a un hombre hundiendose
lentamente en la ciénaga que tratara de salir de la misma tirando de
los cordones de sus zapatos.
La penosa impresión que
está dando todo un presidente del gobierno mendigando no ya un
comunicado, sino un gesto, un guiño, un arrumaco, una carantoña de los
terroristas está teniendo efectos de lluvia acida sobre su credibilidad
y perspectivas electorales. El problema de Zapatero es que no se puede
eludir eternamente a los acreedores y muchos de los cheques sin fondos
que hasta ahora ha firmado comienzan a vencer.
No es
sólo la claudicación ante el terrorismo: la tragicomedia de Endesa está
haciendo un daño inmenso a la credibilidad exterior de España. Un país
tan enormemente dependiente de las inversiones extranjeras como lo es
el nuestro no puede permitirse dar la impresión de que el gobierno hace
y deshace fusiones a su antojo interviniendo los mercados y llenando
las instituciones reguladoras de dóciles mandaderos.
Item
más: en Cataluña el gobierno de su ex ministro y compadrito de partido,
Montilla el Moroso amenaza con "planes B", no se si de bochinche, de
berrido o de barbaridad ante la eventualidad de que el Tribunal
Constitucional no se trague hasta la empuñadura el sable estatutario
como se lo tragó Zapatero, al que desde entonces ha quedado voz de
caverna y rigidez lumbar. Zapatero es cada vez más un peso muerto, cada
vez más pasivo que activo electoral y no pocos dentro de su propio
partido se han percatado de ellos. De hecho, de no ser por el recio
patriotismo de partido que impera en el PSOE, hace tiempo que habría
estallado la rebelión interna. Por ahora la crítica se reduce a los
corrillos y a las charlas off-the-record pero cada vez más socialistas
están preparándose para el post-zapaterismo haciendo saber que ellos
"estuvieron siempre en contra". La actitud no es gallarda pero si muy
indicativa.
El viento se le ha puesto en contra a
Zapatero que ayer vió como Botín e Ignacio Polanco, heredero en puertas
de Jesús del Menguante Poder, acudían a escuchar a Rajoy al Forum
Europa. El cabreo ha sido tan monumental en Moncloa que se dió orden a
TVE de que ocultara el acto. Dicho y hecho.
Se acercan
las elecciones municipales y autonómicas y pocas veces habrán sido
estas tan importantes. Los socialistas tienen la oportunidad de salvar
a su partido del zapaterismo. El PSOE es un partido fundamental para la
democracia española. Indispensable. El 27 de marzo los socialistas
pueden hacer un enorme servicio a su partido y a España.
Pueden quedarse en casa para echar a Zapatero.