Nada se mueve.
No habiendo cambiado nada en lo substancial resulta
evidente para cualquier observador perspicaz que las elecciones de ayer
han desatado movimientos de largo alcance que podrían hacer variar de
forma substancial el panorama político de la comunidad autónoma
aragonesa.
El único que se ha hecho acreedor a una enhorabuena sin salvedades es
Marcelino Iglesias, el hombre gris y de escasa inteligencia a quien su partido enviara hace dos legislaturas a estrellarse contra
Santiago Lanzuela
suma ya, contra todo pronóstico, su tercera mayoría y gozará en las
nuevas Cortes del lujo de elegir socio de gobierno. De ahí para abajo,
se estrellan Biel y la CHA, salva los muebles el PP y prosigue su lento
caminar hacia esa extinción para la que tantos meritos acumula IU.
En Zaragoza
Belloch
tiene igualmente motivos para la satisfacción. Tras haber protagonizado
una campaña poco inspirada y haber subido brutalmente los impuestos,
será finalmente el alcalde que cortará la cinta de la Expo. Ha
conseguido trasladar todo el desgaste electoral a la CHA que retrocede
tres concejales y pierde treintamil votos.
Belloch, pese a subir un concejal no alcanza la mayoría absoluta. Curiosamente
Belloch
podría encontrarse con más problemas en esta legislatura que en la
anterior pues no es seguro que CHA quiera repetir unos pactos que tan
malos resultados, al menos políticos, le han proporcionado. Por otra
parte, la mermada CHA no estará en condiciones de exigir Urbanismo y no
queda claro que
Antonio Gaspar sobreviva a la exigencia de responsabilidades que sin duda ninguna habrá comenzado a producirse ya en la CHA.
Quién también sube un concejal es el Partido Popular, un resultado con
sabor agridulce después del colosal esfuerzo realizado en Zaragoza por
el PP nacional. Empero,
Domingo Buesa parece haber salvado los muebles y ganado espacio espacio de actuación, al menos hasta después de las elecciones generales.
La mayor sorpresa de las elecciones municipales ha resultado ser el estrepitoso batacazo que se ha dado el bicandidato
Biel, que ha dejado al PAR exactamente con los dos concejales que ya había obtenido
Manuel Blasco en
los anteriores comicios. Todos, y no eran pocos dentro del partido, los
que han contemplado con desaliento la progresiva identificación
PAR-Biel estarán ahora en su derecho a reclamar las facturas políticas.
De momento
Biel, maestro de los tiempos, ha declinado hacer
declaración alguna. En las autonómicas sí gana el PAR un diputado lo
que no hace sino subrayar su fracaso zaragozano.
En resumen,
ganan los socialistas, se mantienen los populares, no cumple las
expectativas el PAR y se estrella la CHA. Los próximos meses se
presentan francamente interesantes.