Aragón Liberal (Enviado por: Fermin Zalacain) , 25/06/07
El obispo de Huesca en la carta pastoral del próximo domingo hace una crítica de la la nueva asignatura EpC.La
tesis de la carta es que se debe recurrir a todos los medios legítimos
para defender la libertad de conciencia y de enseñanza. Enviado por
Huesca Liberal"OKUPAR" LA EDUCACIÓN Queridos Hermanos y amigos: paz y bien.
Muchos padres con hijos en edad escolar me han pedido una palabra de
aclaración, o se llegan a nuestro Obispado para solicitarnos ayuda en
torno a la asignatura de Educación para la Ciudadanía que el Ministerio
correspondiente pretende implantar. Los Obispos hemos sido muy claros
al respecto en la nota de la última Comisión Permanente. La situación
es muy grave por la intrusión en materia moral por parte de unas
disposiciones gubernamentales, que parecen empeñadas en legislar no
desde el bien común del pueblo al que sirven, sino desde la ideología
de partido para sus intereses particulares. La hoja de ruta de
semejante pretensión está bien delineada por los ideólogos públicos y
publicados que llevan tiempo poniendo letra al tarareo de este son.
Con
esta asignatura tal y como la explica y la impone el Gobierno, estamos
ante una verdadera manipulación de la ciudadanía a corto y medio plazo
(no hay mal que cien años dure). Formatear una sociedad a través del
uso abusivo de la formación de sus miembros más vulnerables como son
los niños y los jóvenes (10 a 17 años), es claro indicio del escaso
respeto de la libertad que hemos lamentado en sistemas totalitarios del
pasado reciente o del momento actual. ¿Qué tipo de hombre y mujer, qué
modelo de familia, qué tratamiento de la vida en todos sus factores y
tramos se pretenden sugerir, qué puede hacer que erradique de veras la
violencia? Me temo que estamos ante el perfil de un ciudadano no
educado, sino más bien domesticado en esa conciencia que se debe nutrir
tan sólo de afecto, de inteligencia, de pertenencia a una tradición y
de libertad.
Una generación domesticada es una generación
manipulada, con enormes beneficios para el diseño ideológico de quienes
votarán como electores la única sociedad para la que les
predeterminaron. Es una educación “okupada”, como si alguien con
inconfesados intereses se propusiese invadir y adueñarse de un ámbito
que no le pertenece. Por este motivo, los Obispos de la Comisión
Permanente hemos dicho que “el Estado no puede suplantar a la sociedad
como educador de la conciencia moral, sino que su obligación es
promover y garantizar el ejercicio del derecho a la educación por
aquellos sujetos a quienes les corresponde tal función, en el marco de
un ordenamiento democrático respetuoso de la libertad de conciencia y
del pluralismo social...
Hablamos de esta “Educación para la
ciudadanía”. Otra diferente, que no hubiera invadido el campo de la
formación de la conciencia y se hubiera atenido, por ejemplo, a la
explicación del ordenamiento constitucional y de las declaraciones
universales de los derechos humanos, hubiera sido aceptable e incluso,
tal vez, deseable. En esta situación, hemos exhortado a todos a actuar
de modo responsable y comprometido ante una asignatura inaceptable
tanto en la forma como en el fondo. Los medios concretos de actuación
de los que disponen los padres y los centros educativos son diversos.
Deseamos recordar que la gravedad de la situación no permite posturas
pasivas ni acomodaticias. Se puede recurrir a todos los medios
legítimos para defender la libertad de conciencia y de enseñanza, que
es lo que está en juego. Los padres harán uso de unos medios y los
centros, de otros. Ninguno de tales medios legítimos puede ser excluido
justamente en ninguno de los centros en los que se plantea este nuevo
desafío: ni en los centros estatales ni en los de iniciativa social”.
Quiera el Señor darnos fortaleza y sabiduría para, sin pedir
privilegios, saber luchar por la libertad.
Recibid mi afecto y mi bendición.
+ Jesús Sanz Montes,
Obispo de Huesca y de Jaca 01.07.2007