Progresismo y liberalismo decimonónico.

Por Felícito García Álvarez - 19 de Septiembre, 2007, 8:23, Categoría: Opinión



Progresismo y liberalismo decimonónico.

Felícito García Álvarez

 

Agustín Argüelles, que andando el tiempo sería uno de los santones del "progresismo". En ella se afirma : "la nación española profesa la religión católica, apostólica, romana, única verdadera, con exclusión de cualquier otra" ...

PROGRESISMO

    Punto de partida legal del liberalismo español es la Constitución que se aprobó en Cádiz el día de san José ("la Pepa") del año 1812. En ella, como dice Artola, "se proclaman las jóvenes y ya clásicas libertades y la igualdad de todos los ciudadanos (excluidas, naturalmente, las ciudadanas) ante la ley". Señala Comellas que fue "una reforma institucional : las cortes sobre el monarca". En su articulación sobresalió  Agustín Argüelles, que andando el tiempo sería uno de los santones del "progresismo". En ella se afirma  : "la nación española profesa la religión católica, apostólica, romana, única verdadera, con exclusión de cualquier otra" y, a propuesta de Inguanzo, añadía : "que el catolicismo sería perpetuamente la religión de los españoles, prohibiéndose en absoluto el ejercicio de cualquier otra".
     Durante el siglo XIX la siguieron otras ocho Constituciones, naturalmente, distintas. Los liberales se dividieron en exaltados o "progresistas" y moderados o conservadores.  El historiador Ricardo de la Cierva pretende trazar una línea, mas o menos continua, del camino seguido por este progresismo hispano y nos dice : "La masonería ibérica actuó desde comienzos del siglo XIX ... Ha tenido desde entonces  como objetivo supremo la secularización, es decir arrancar el poder y el influjo social de la Iglesia católica" y añade :"En la España del siglo XIX la Masonería de obediencia inglesa se identifica con el liberalismo radical".
     De los "liberales" del siglo XIX quedan huellas destacadas : Las revoluciones, que según Comellas "Provisionalmente podemos fijar en dos mil. No nos referimos a motines o alteraciones del orden, que hubieran hecho elevar el numero hasta el infinito, sino a revoluciones propiamente dichas, esto es, intentos organizados, armados y conscientes, para derribar al gobierno. Dos mil revoluciones en un siglo equivalen a una cada diecisiete días". Los "progresistas" acudieron a ellas en una proporción muchas veces superior a las realizadas por otros grupos políticos..
Pero "su revolución" mas exitosa fue la conseguida por tres decretos consecutivos de Mendizabal, en 1835 y 1836, que hicieron realidad la Desamortización. El primero suprimía todas las órdenes religiosas, excepto aquellas que se dedicaban a la beneficencia. El segundo declaraba todos los conventos y bienes de aquellas órdenes propiedad del Estado. El tercero sacaba todos esos bienes a subasta pública. Todo este proceso fue  llevado a cabo por políticos liberales progresistas (y masones).

La Desamortización  afectó a todos los bienes "amortizados" fueran de la Iglesia, de Organismos municipales o de los nobles.

Estos últimos salieron ganando pues las propiedades "amortizadas", que ellos administraban, pertenecían a la familia y habían de ser trasmitidas por herencia, pero no podían ser vendidas ni canjeadas. En lo sucesivo fueron vendibles, repartibles o conservarse, a voluntad de su propietario. La desaparición de las fincas comunales perjudicó especialmente a los pobres pues en ellas tenían una posibilidad de beneficios
     En cuanto a la Iglesia : todos sus bienes pasaron a ser "propiedad nacional". Después se subastaron al mejor postor, sin ninguna contrapartida para sus hasta entonces dueños. Igual pasó con todas las propiedades de los eclesiásticos , inclusive con las pertenecientes a los sacerdotes diocesanos. Los adjudicatarios de las subastas pagaban al gobierno solamente el 20% al contado y el resto en plazos de 16 años, sin intereses. Los remates fueron muy bajos por varias circunstancias : mucha oferta simultánea, numerosos católicos se abstuvieron siguiendo los consejos de la Iglesia y ... ¡el expeditivo método de organizar "bandas de la porra" que alejasen de las subastas a los "poco liberales"!.
El resultado económico fue mediocre y el social, desastroso. Los hasta entonces colonos fueron obligados a notables aumentos de las rentas y en muchos casos reducidos a jornaleros.  Las escuelas de la Iglesia, que realizaban la práctica totalidad de la enseñanza, tuvieron que cerrar por falta de recursos. Igual sucedió con los hospitales que cubrían la mayoría de la Beneficencia. Muchos claustros románicos y góticos se utilizaron como establos y muchas fachadas artísticas fueron demolidas y sus piedras sirvieron para construcciones de casas normales o para firmes de carreteras.. Miles de incunables se vendieron a precio de papel viejo y se destruyeron. Obras maestras de grandes escultores y pintores desaparecieron.
Las grandes propiedades agrícolas se concentraron en pocas manos y apareció una nueva clase de terratenientes que, como había previsto Mendizabal, según escribe Menéndez Pelayo, se trasformaron en el apoyo mas ferviente de los "liberales". ¿Algún parecido con prácticas "progresistas" en el último cuarto del siglo XX?.  

En el primer decenio del siglo XX comienzan los pactos de "todos contra la derecha". Con esta motivación  se constituyó el 7 de noviembre de 1909 el famoso "Bloque de izquierdas" formado por el partido liberal, los centristas de Melquíades Álvarez y la "Conjunción republicano-socialista" constituida a su vez por los diversos partidos republicanos y el P.S.O.E.   Moret, liberal y portavoz del "bloque", grita "O el poder o la República". Alfonso XIII cede.  El 21 de noviembre de 1909 cuando  es visitado por Maura , sin permitirle decir una palabra, admite la renuncia que D. Antonio no había presentado. Los socialistas por primera cuentan como verdadera fuerza política, naturalmente "progresista".

 Pronto se intercambiarán con los liberales a los que terminarán por substituir durante la Dictadura de Primo de Rivera y, definitivamente, en la II República. Sin cambios en su ideario real ni en su metodología demagógica y sectaria se han convertido en  el principal partido político que se autodenomina "progresista". Pero siempre, hasta hoy y mañana, intentarán todo lo posible, sea verdadero o falso, por conseguir lo único que en realidad les importa : el PODER. El beneficio del pueblo, o el interés de España, no han entrado nunca en sus prioridades.

     ¿Tendrá razón Ricardo de la Cierva  al afirmar : "A lo largo del siglo XX la Masonería, lo mismo que el liberalismo radical, se ha identificado con la Internacional Socialista, a confesión de las dos instituciones"? .


            Fdo : Felícito García-Álvarez

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