| Marcelino el amortiguador Marcelino Iglesias está cumpliendo en Aragón un importante papel para su partido, servir de amortiguador a todas las posibles reivindicaciones y protestas que pudieran surgir en esta tierra, de suyo conformada y manipulable. Algo fácil además, vista la escasa capacidad movilizadora de la oposición. De momento, mientras nos hacía creer que la derogación del trasvase era un éxito aragonés y suyo propio -fue un éxito catalán y en especial de ERC- nos ocultó que también se derogaba con el voto de los parlamentarios socialistas aragoneses la reserva hidráulica aragonesa (un caudal seis veces superior al trasvase). Ni ha recurrido, a pesar de tener más motivo que nadie, todas las ventajas que en materia hidráulica se han dado a Cataluña y que nos perjudican. O evita tomar ninguna medida jurídica o política por los bienes de las parroquias orientales. Ni dice nada cuando Narbona paraliza Yesa, que como decía un periódico aragonés, se diluye en el horizonte, o cuando se posponen sin calendario las obras ferroviarias. No gobierna, no defiende nuestros intereses y nunca jamás se compromete. Pero a su partido le sirve, vaya que sí. Para eso está. Carmelo Lafuente Ruiz |