Años
hacía que no llovía tanto en Zaragoza. Tanto, tan seguido, tan intenso,
tan incómodo. Hasta el Alcalde Belloch llegó tarde, nos dijeron, a
causa del tremendo aguacero, el que inundó garajes y anegó avenidas.
San José impracticable, Hispanidad intratable y Delicias con
gondoleros.
Con eso y con todo el concierto comenzó a su hora.
Los
Conciertos Homenaje a las Víctimas del Terrorismo, que van ya por su
quinta edición, se celebran anualmente en Madrid y Bilbao, si bien este
año el de Bilbao se celebra, excepcionalmente, en Zaragoza. Mañana
viernes se repetirá el concierto en Madrid. Se trata, en palabras de
Maite Pagazaurtundúa, Presidenta de la Fundación Víctimas del
Terrorismo no solo de "un gesto de reconocimiento a las víctimas sino
también un mensaje de fortaleza por parte de la sociedad", se trata de
llevar a toda España "el mensaje de que la sociedad no se va a doblegar
ante los terroristas". En la organización de los Conciertos participa
igualmente la Fundación para la Libertad, que preside Nicolás Redondo
Terreros.
Entre los asistentes al acto se encontraba el ya mencionado Juan Alberto Belloch,
acompañado de su esposa Marí Cruz Soriano, el Presidente del PP de
Aragón Gustavo Alcalde y gran parte de la dirección regional, la
concejala socialista Pilar Alcober y su contraparte popular Dolores
Serrat, recien estrenadas ambas sus responsabilidades en materia de
cultura, el portavoz Popular en el Ayuntamiento, Domingo Buesa, la
Diputada nacional Verónica Lope, las diputadas regionales Maria Antonia
Avilés y Pilar Fierro y, por supuesto el delegado en Zaragoza de la
Asociación de Víctimas del Terrorismo, José Marco Jalle que recibió
continuas muestras de afecto y simpatía.
Tras unas breves
palabras de presentación a cargo de Maite Pagazaurtundúa se dió paso al
concierto. La Orquesta de RTVE dirigida por su titular, Adrian Leaper,
comenzó interpretando el breve interludio "Un paseo al Jardín del
Paraiso" de la Ópera "A Village Romeo and Julieta" del inglés Delius
para pasar al Concierto Número 5 Opus 73 popularmente conocido como
"Emperador", el último de los conciertos de Beethoven y quizá el más
interpretado. La solista, colaboradora habitual de la Orquesta de RTVE
era Ingrid Fujiko Hemming, cuya carrera debió, en buena lógica haberse
interrumpido al dasarrollar una repentina sordera en un oido a causa de
unas fiebres. No fue el caso y contemplar a una pianista que como
bien nos hizo notar nuestra amiga Sara, se veía obligada a ir contando los
compases resultó sorprendentemente apropiado testimonio de la increible
capacidad humana para sobreponerse a la adversidad. Fujiko-Hemming,
nacida en Alemania pero de madre japonesa y padre ruso-sueco se
presentó , según acostumbra, ataviada con un llamativo kimono.
Tras el descanso la velada concluyó con una interpretación de la sexta sinfonía de Piotr I. Tchaikovsky, la popular "Sinfonía Patética".
Magnífico concierto. Extraordinaria ocasión.