21.10.2007.
Lo he
tenido que ver varias veces para creerlo. Dudaba si era una broma
protagonizada por aquel cómico italiano que le imita, pero no: es él.
El presidente del Gobierno de España. “Todo puede decirse con una
sonrisa”. Prepárense para la catarata de sonrisas almibaradas que nos
espera de aquí a las elecciones. La nueva versión del talante es la
sonrisa. Y efectivamente, todo puede decirse con una sonrisa: que las
hipotecas suben imparables mientras los precios de las viviendas caen.
Que el “proceso de paz” va viento en popa cuando te están colocando 500
kilos de explosivos en el aeropuerto. Que “aceptaré lo que venga del
parlamento de Cataluña” cuando éste envía un bodrio que no encaja en la
Constitución ni a bofetadas. Que Otegi y De Juana son hombres de paz.
Que en Afganistán estamos en misión de paz mientras somos el segundo
país con más caídos en combate. Que “entiendo lo que sufres por que los
terroristas te hayan mutilado, porque a mi abuelo lo fusilaron en la
guerra”. Que la nación es un concepto discutido y discutible. Que
tenemos un rey muy republicano.
Todo puede decirse con una sonrisa, y un vídeo como éste sólo puede
combatirse desde la oposición con la más estentórea de las carcajadas,
con el cachondeo más completo, con la burla más sangrante. Empiezo a
pensar que este tipo está realmente mal de la chaveta. Ahora bien,
quienes lo tiene más crudo son sus correligionarios. ¿Queda algún átomo
de dignidad en algún militante socialista? ¿Les resta algo de
vergüenza, algún respeto por sí mismos? El partido de los 100 años de
honradez, ¿ha dejado de existir para convertirse en el club de fans de
ZP? Bono, Guerra, González, ¿dónde estáis, nadie tiene el coraje de
decir que el rey no sólo está desnudo, sino que necesita una camisa de
fuerza? Si los socialistas de bien, que debe haberlos, tragan sin más
con este ejercicio de caudillismo a la venezolana, con esta
demostración de personalismo sin límites, de culto servil al líder por
el mero hecho de serlo, si permiten sin más que el concepto socialista
sea sustituido por el de zapaterismo, hasta asumir como borregos el
seguidismo de una especie de telepredicador que promete sonrisas, apaga
y vámonos. Si la mayoría de este santo país decide que compra las
sonrisas hipnóticas de ZP como todo programa electoral, será cuestión
de empezar a creer aquello de que todo país tiene el gobierno que se
merece, porque los españoles estarán dispuestos a que se insulte
impunemente su inteligencia. Este vídeo es, sobre todo, una inmensa
falta de respeto al ciudadano, al que considera literalmente imbécil.
De lo ingenioso a lo ridículo hay un paso, y ZP ha dado un salto. Nada
hay más letal para un político que el ridículo.
Antonio Jaumandreu
http://foro-liberal.blogspot.com/