2.1.2008.
Aborto. Que doblen las campanas
Por: Josefa Romo
Recientemente
ha sido noticia la crueldad de clínicas abortistas de Barcelona y
Madrid. Que la protección de la vida humana es una exigencia de nuestro
ordenamiento jurídico, es una realidad; pero sólo en el papel.
Recientemente
ha sido noticia la crueldad de clínicas abortistas de Barcelona y
Madrid. Que la protección de la vida humana es una exigencia de nuestro
ordenamiento jurídico, es una realidad; pero sólo en el papel. Hoy se
mata a infinidad de niños en los "abortorios", que no clínicas, pues
nada curan. Única condición: que no estén inscritos en el Registro. Al
niño lo envenenan con sobredosis de digoxina para que nazca muerto, o
bien le practican a la madre una minicesárea o le administran
prostaglandinas para inducirla al parto. El bebé vivo va al cubo de
residuos sanitarios y, cuando ya ha muerto de inanición, a la basura;
si muere envenenado antes de nacer, pasa a la trituradora y, de aquí,
al desagüe hecho una pasta; otros van al laboratorio para hacer con su
cuerpecito despiezado, productos de cosmética o alquitrán. ¿Eso es
humano? ¿Eso es progresista? Si eso es progresista, yo me enorgullezco
de ser conservadora. ¿Es factor de progreso la muerte? El progreso es
crecimiento, esperanza, y se da solo en la vida. El aborto es señal de
egoísmo, ambición, confusión, impiedad, barbarie. Quienes lo practican
o lo aprueban son enemigos de la Humanidad. En el abortista, por mucho
que presuma en su ignorancia o inmoralidad, se cumplen las palabras de
Hobbes: "El hombre es un lobo para el hombre".
Al ser humano se le trata como si fuera una cosa, peor que a un
animal, al igual que hacían los nazis a mediados de siglo, aunque éstos
respetaron siempre al nonato (también respetaron la familia). El
aborto, todo aborto y en cualquier fase, es el horror mayor, el espanto
supremo. No hay palabras en ningún idioma capaz de reflejar la maldad
del aborto. No me extraña que haya habido madres sensatas y heroicas
que hayan preferido morir, a enfrentar a su hijo a esa muerte cruel.
¿Protege el poder político a los niños nonatos? Gravísimo: el
poder político en España, ha hecho dejación de deberes Como se ha
visto, no ha habido inspecciones en los "abortorios" y allí cualquier
madre embarazada y en cualquier momento de la gestación ha podido
abortar. Y ahora, ¿se atreverán a inspeccionar todas las clínicas? ¿
Temen tener que cerrarlas todas o casi todas por incumplimiento de la
ley o porque con su aplicación estricta apenas tendrían clientes? Ya no
se trata de despenalización del delito de aborto en casos límite, sino
de laxitud ante en el incumplimiento del deber que tiene todo hombre de
respetar la vida humana. ¿No nos merecemos un suspenso en el respeto de
los derechos humanos? ¿ Por qué se creó una ley de aborto como si no
bastaran los atenuantes de la ley general para los casos límite? Seamos
sinceros: se trataba de tener una excusa para crear una cultura de la
muerte y disminuir la población ( oficialmente, dos millones de
personas faltan a nuestras mesas desde 1985, cuando se aprobó la ley
injusta del aborto, y ninguno sobraba).
Los abortistas se autodenominan progresistas o modernos, y matan
a bebés incluso a punto de nacer o viables. Los matan sin mirarle el
rostro, no sea que la compasión aflore a sus pechos. Matan tras el
vientre materno, a semejanza de Hamlet, el del drama de Skapeare, que
asesinó a Polonio tras una cortina. ¿No es eso hipocresía? "Nunca los
he mirado, nunca"- respondía una doctora abortista a un médico que la
interrogaba. Sí, la ley del aborto es cainita e hipócrita.
Dan ganas de llorar ante tanto niño muerto sacrificado en el inicio
de su vida; ante tanto terror proveniente de duras entrañas sedientas
de dinero, de gloria vana o de votos. No podemos aguantar: que doblen
las campanas ante tanta injusticia, que los católicos hagan misas de
expiación, que tanto horror clama al Cielo. Gracias a la Iglesia
española por la Concentración por la familia, santuario de la vida. ¿
No deberá haber más concentraciones por la vida en todas las ciudades y
pueblos para defender al niño no nacido? Llevaba razón el filósofo y
escritor Julián Marías, Premio Príncipe de Asturias, al decir que la
aceptación social del aborto, junto con el terrorismo organizado y la
difusión de la droga," es lo más grave ocurrido en nuestra época".
Josefa Romo.
Pta. de la Asociación Cultura de la Vida.