6.1.2008.
La AVT considera que ETA busca, de la mano de Zapatero, el segundo tiempo de la rendición.
Por: José Marco Jalle
La
AVT considera que la banda terrorista ETA, pese a las amenazas y la
retórica que emplea habitualmente en su discurso, ve con buenos ojos la
posibilidad de una nueva negociación que llegue de la mano de José Luís
Rodríguez Zapatero.
La
AVT considera que la banda terrorista ETA, pese a las amenazas y la
retórica que emplea habitualmente en su discurso, ve con buenos ojos la
posibilidad de una nueva negociación que llegue de la mano de José Luís
Rodríguez Zapatero. En la entrevista publicada el día 5 de enero en
GARA, ETA asegura abiertamente que es consciente de que el presidente
del Gobierno mantiene abierta la puerta de la negociación con la banda.
Así se desprende cuando los asesinos aseguran que el Gobierno pretende
“trazar el camino hacia una «negociación técnica» de cara al futuro”.
De hecho, ETA entiende la actual postura pública de Zapatero
–que trata de darse un barniz de fortaleza frente al terror- como “el
siguiente paso o capítulo de los cálculos que hicieron” en el momento
de pactar la tregua y mantener el proceso de rendición. Los terroristas
reconocen que estamos en el “descanso del partido” que llevará a un
segundo tiempo para que les ofrezcan la rendición, que la banda
pretende realizar en varias etapas.
Las víctimas del terrorismo entienden que la postura prepotente
que mantiene la banda asesina sólo ha sido posible gracias a la nefasta
política sobre terrorismo desarrollada por el Ejecutivo socialista que,
sólo en el último año, ha permitido y fomentado episodios patéticos y
dolorosos como que el sanguinario De Juana se paseara libremente por
San Sebastián; que los herederos de Batasuna se presentaran en las
elecciones autonómicas con la ayuda del Ejecutivo; que la fiscalía de
la Audiencia Nacional retirara los cargos por enaltecimiento del
terrorismo a Arnaldo Otegui; o que el Gobierno haya votado contra la
posibilidad de que los delitos terroristas no prescriban y contra la
derogación de la resolución parlamentaria que autoriza el diálogo con
ETA, entre otros agravios y ataques a las víctimas del terrorismo.