ESPAÑA ES EL PAÍS DE LA UNION EUROPEA QUE MÁS RAPIDAMENTE ESTÁ PERDIENDO JÓVENES
La Política nefasta del Gobierno con respecto a la Natalidad está provocando resultados catastróficos

(Madrid,
18 de Mayo de 2009). “Política nefasta, resultados catastróficos”- esta
es la conclusión que podemos extraer del análisis de la población
juvenil española, ha señalado Eduardo Hertfelderpresidente del
Instituto de Política Familiar en España.
Se está produciendo
una auténtica sangría de jóvenes. Y es que España pierde jóvenes año
tras año prosigue Hertfelder. En efecto, se ha producido una pérdida de
más de 3 millones de jóvenes de menos de 14 años en los últimos años,
de manera que la población juvenil española ha pasado de ser casi 10
millones en el año 1981 a tan solo 6,6 millones en el 2008. Y ésta
caída hubiera sido aún mayor – de casi 4 millones de jóvenes- si no es
por la inyección de juventud inmigrante que ha atenuado levemente esta
caída.
Es la consecuencia lógica de la nefasta política sobre la
familia que han llevado las administraciones en general y este Gobierno
en particular. El hecho de que España sea el país de la Unión Europea
que menos ayuda a la familia, con unas cantidades ridículas (24€/mes
por hijo a cargo), muy por debajo de la media europea (125€/mes) y con
unos límites de ingresos tan grandes que hace que el 90% de las
familias no pueden acceder a estas cantidades ridículas, está
provocando el que cada vez haya menos natalidad y por consiguiente el
descenso de juventud.
Es, además, claramente significativo de
esta política nefasta el que España sea el país de la UE que más
rápidamente pierda juventud, de manera que mientras en los años 80
España, era, junto a Irlanda, el país de la UE25 con mayor proporción
de jóvenes, en apenas 25 años, esta situación haya cambiado
radicalmente y sea España en la actualidad uno de los países con menos
proporción de juventud.
Mientras las administraciones públicas
no se sensibilicen de la importancia y urgencia en abordar la
problemática de la natalidad en España, concluye Hertfelder, no solo la
situación seguirá siendo catastrófica sino que va a producir efectos
muy negativos para la sociedad española (pérdida de las pensiones,
quiebra del Estado de Bienestar, etc).
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