LA VISITA DOMICILIARIA
Esta entrevista que se realiza para dialogar y conversar con el fin de
poder diagnosticar posteriormente el estado físico o el entorno social
de las personas, hunde sus raíces en la religión cristiana, pues
debemos recordar las citas evangélicas tales como “Bienaventurados los
misericordiosos porque ellos alcanzarán la misericordia” (Mt 5,7)”, o
”porque (…) estuve enfermo y fueron a visitarme, estuve en la cárcel y
me fueron a ver (…)" (Mt 25, 35-36)”.
A tal tenor, hay que significar además que la Virgen
María fue la primera “enfermera visitadora” cuando visitó atentamente a
su prima Isabel que se encontraba embarazada siendo ya una persona de
avanzada edad. Aunque es cierto que la Medicina ha sido la profesión
por excelencia que ha dado impulso a la visita domiciliaria, no por
ello debemos olvidar la caridad que participa en ella desde los
comienzos de la predicación cristiana.
Así las cosas, podemos concluir diciendo que la visita
a los enfermos, a los impedidos y, en todo caso, a los más necesitados,
no puede quedarse en un mero y aséptico protocolo profesional, sino que
debe completarse con el componente ético-moral que comportan estas
situaciones por justicia, solidaridad y por una caridad que humanice lo
que no prescriben los textos académicos.
Vicente Franco