Alternativas al aborto y elección generosa: La adopción

Por foro aragón liberal - 14 de Junio, 2009, 20:14, Categoría: Pro Vida

En www.aragonliberal.es  

Elección generosa: la adopción

Norma Mendoza Alexandry


nmendoza_alexandry@hotmail.com

La autora ha publicado Adopción es familia en Editorial TRILLAS, 2004.  ISBN-  968-24-7045-5.

Cada niño tiene derecho a un padre y a una madre”  y  “en cualquier adopción, los intereses del niño prevalecerán sobre cualquier otro derecho” (Convención de La Haya de Protección Infantil).

¿Qué sabemos realmente sobre adopción?  Para contestar a esta pregunta en primer lugar, necesitamos saber con certeza qué es “familia”, a efecto de poder después comprender por qué es necesaria la integración de un niño a un hogar.

La familia es mucho más que una mera unidad legal, social o económica. Es una comunidad de amor y solidaridad dotada de manera única para trasmitir valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos que son esenciales para el desarrollo y el bien-ser de sus miembros y de la sociedad. La familia es también vínculo y dedicación permanente de generaciones pasadas con las presentes y futuras y como tal, es la base que sostiene unida a la sociedad.

Muchos estudiosos sociales han sostenido que la familia es la única institución que provee a los niños con el amor centrado en ellos, ya que todas las demás instituciones incluyendo escuelas y centros de cuidado infantil son intencionalmente hechos para ser imparciales. Por tanto, para que la personalidad de los niños se desarrolle sanamente, es necesario que alguien se haga cargo de manera intensiva y constante de ellos, tan intensamente como sea necesario para otorgarle prioridad sobre otros niños. Es dentro de la unidad familiar en donde este cuidado intensivo normalmente se lleva a cabo.

En México hace apenas una semana leímos en los medios una noticia alarmante: alrededor de 1.5 millones de niños y adolescentes no están bajo el cuidado de sus padres porque son huérfanos, han sido separados de su familia, viven en situación de calle, infringieron la ley o han sido víctimas de algún abuso.

“Cuando una niña, un niño o un adolescente se vean privados de su familia, tendrán derecho a recibir la protección del Estado, quien se encargará de procurarles una familia sustituta y mientras se encuentren bajo la tutela de éste se les brinden los cuidados especiales que requieran por su situación de desamparo familiar”  (Art. 25 Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, México).

No hay cifras oficiales sobre la dimensión del problema, pero UNICEF calcula que en México existen 1.4 millones de niños huérfanos. El DIF (Sistema Nacional Para la Protección de la Familia), reporta poco más de 29,000 menores atendidos por instituciones de asistencia social y 94,000 en situación de calle en 100 ciudades del país.

Sin embargo, las instancias encargadas de brindar protección a los menores en desamparo  -los DIF nacionales y estatales-  carecen de recursos físicos, humanos y financieros para enfrentar la demanda de atención, supervisión y seguimiento de los infantes que no viven con sus padres. El propio DIF nacional  reconoce que sólo 4.6% de los menores en situación de desamparo tienen resuelta su situación jurídica. También hay orfanatos de asistencia privada, sin embargo, el Estado carece de capacidad para supervisar esos centros.

Actualmente las expresiones “dignidad humana”, “dignidad personal”, “derechos humanos” están siendo muy empleadas pero en ocasiones sin una debida e intensa valoración del ser humano. En la práctica se niega la igualdad de derechos, lo cual equivale a negar la igualdad del ‘ser’, o de la ‘naturaleza’ a los seres no-nacidos o nacidos con alguna diferencia notoria o a los infantes marginados o abandonados.  Todas las Declaraciones de Derechos Humanos desde el texto de la Declaración de 1948 hasta el presente han entendido que para muchos,  el principio de la dignidad humana pueda ser entendido como fundamento último del orden moral y legal. No obstante esta convicción, contrasta con una constatación práctica:  “La gran divergencia existente en torno a las consecuencias éticas y jurídicas del principio de la dignidad humana” (cf. Aparisi, Ángela. En torno al Principio de la Dignidad Humana, Cuadernos de Bioética, 04).

La paradoja se presenta porque por un lado, la dignidad aparece como el último y más importante fundamento del Derecho. Pero por otro, las consecuencias jurídicas que en la práctica se hacen derivar de este principio son tan confusas e incluso divergentes, que en ocasiones parece que nos encontramos ante una expresión vacía de contenido o al menos, poco operativa en el campo jurídico. De allí podemos deducir expresiones como el derecho a decidir o a escoger por parte de la mujer, cuya moralidad en consideración no puede divorciarse de “lo” que se escoge, pues no se trata más que de la vida o muerte de un ser humano en gestación.  El hecho de que una mujer pueda considerar matar a su hijo y de que haya quienes defienden esa decisión, es evidencia de que algo está muy mal en nuestra sociedad.

La adopción es una decisión de la que no se habla lo suficiente; raramente algún caso de adopción es tan llamativo como un caso de aborto. En el debate sobre el aborto se habla de escoger: --o la mujer o el hijo--, la decisión debe ser sólo para uno de los dos.  Cuando hablamos de adopción, el debate se transforma en  --ambos / y --. No se tiene que escoger entre la mujer ‘o’ el hijo; existen siempre corazones para amarlos a ambos.

Adopción es realmente una situación del “ganar-ganar”. Con su adopción, el infante ‘gana’ porque a él (ella) no sólo se le da la oportunidad de vivir en un hogar con padre y madre amorosos que pueden proveerle de sus necesidades. Adopción es también una ‘ganancia’ para aquellos matrimonios que escogen adoptar debido a que reciben el beneficio de criar una hermosa vida humana. En último término, la adopción del menor es ‘ganancia’ para la madre (y/o padre) de nacimiento porque se beneficia al saber que hizo una decisión seria y con madurez de otorgarle una oportunidad a su hijo y encontrarle un hogar seguro para vivir y con desprendimiento y generosidad poder compartir con otros esa nueva vida. Cuando las adopciones se hacen correctamente, hay motivos de alegría para la “tríada de adopción”.

A pesar de las ventajas, la adopción ha caído en tiempos difíciles. En África se estima que hay actualmente 50 millones de huérfanos a causa del VIH/SIDA. Existen familias por ejemplo en Kenya encabezadas por abuelas solas que se han hecho cargo de 2, 3, 5 nietos y además de otros niños huérfanos de padres fallecidos por SIDA, aunque realmente no tengan los medios suficientes para su sostenimiento. Debido a los problemas económicos mundiales, la situación de estos huérfanos tanto en Kenya como por toda África se ha vuelto aún más difícil.

Yo personalmente conozco a una familia norteamericana de raza blanca: padre, madre y 4 hijos quienes adoptaron a tres hermanos huérfanos de raza negra en Mozambique, África cuyos padres y un hermano murieron de SIDA y quienes sufrieron grandes penalidades antes de ser adoptados en un orfanato de pocos recursos, para después ser trasladados a E.U.A.  Actualmente el mayor de ellos de 17 años es un brillante estudiante de preparatoria, tiene planes de estudiar leyes y posteriormente regresar a su país para ayudar a otros niños huérfanos que sufren por la carencia de hogar.  (Ver:  www.familiesfororphans.org)

Según la United Nations Population Division, adopción es un “acto legal que crea un vínculo equivalente a la filiación natural, con derechos mutuos y ciudadanía (de sucesión inter-estatal, adquisición de nombre, adquisición de ciudadanía) y permanente “.  Aproximadamente 260,000 adopciones ocurren anualmente en el mundo, sin embargo, es un evento relativamente raro: 2 por cada 1,000 nacimientos. Los principales países de donde provienen los niños adoptados en el ámbito internacional son: China, Fed. Rusa, Guatemala, Ukrania y Rep. De Korea. Los países de destino de los infantes adoptados son principalmente: E.U.A., Francia, España, Italia y Alemania.

Debo mencionar que uno de los problemas en cuanto a la adopción de menores, es el hecho de que las madres solteras que enfrentan un embarazo imprevisto, a menudo tienen ideas erróneas sobre la adopción ya que éstas tienden a pensar en el abandono de su hijo. Ceder en adopción a su hijo es demasiado sacrificio y piensan en el aborto como una salida más fácil. Muchas de estas ideas tienen que ver con la falta de conocimiento de las múltiples facetas de la adopción y de la poca preparación de quienes tienen control directo de este delicado asunto.

Finalmente transcribo unas palabras recientemente pronunciadas por Benedicto XVI, quien subrayó el  “respeto de la dignidad inviolable y de los derechos de los niños en el reconocimiento de la misión educativa fundamental de la familia y en la necesidad de que el niño viva en un ambiente social estable que favorezca su desarrollo físico, cultural y moral  (Discurso papal 5 de Junio 2009).

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